Podemos entender mejor mindfulness si lo contemplamos desde cinco puntos de vista diferentes:
- ¿Cuándo puedo ser consciente?
- ¿Por qué quiero ser consciente?
- ¿Cómo soy consciente?
- ¿De qué soy consciente?
- La naturaleza de lo que soy consciente”
“Ahora abro los ojos despacio... Miro detenidamente la clase en la
que estoy, intentando fijarme bien en todos los detalles... ¿Qué muebles hay?,
¿Cómo son?, ¿Donde están situados?... ¿Cuál es su forma y su color?... Miro las
ventanas... su forma, su color...
Observo las paredes y el techo... las pizarras... Me fijo en el suelo,
cómo es... Contemplo mi mesa... Tomo conciencia de los compañeros que están
aquí conmigo... Me fijo en el lugar que
ocupo en la clase... Ahora recorro con los ojos toda la clase otra vez, de
manera más rápida, como si quisiera aprenderme de memoria todo lo que hay en
ella... Ahora cierro mis ojos otra vez, e intento recordar todo lo que he visto
con la mayor claridad posible, procurando que no se me olvide nada... Abro
nuevamente los ojos, repaso la clase otra vez, intentando fijarme en las cosas
que se me ha olvidado recordar... Cierro los ojos nuevamente, recreando
el lugar en mi imaginación...”.